Rehabilitación energética de edificios

Rehabilitación energética de edificios, ¿Qué es y en qué consiste?

La rehabilitación energética es la mejora de un edificio o vivienda encaminado a optimizar el consumo energético y reducir las emisiones de CO2.

El principal problema que nos encontramos a día de hoy, es que muchas de las viviendas y edificios de viviendas se construyeron en años en los que eficiencia energética no se consideraba un elemento prioritario a la hora de construir y proyectar.

El parque de edificios existente consume en torno al 30 % de la energía final del país y es responsable de, aproximadamente, el 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero.

Urge, por tanto, actuar mejorando la eficiencia energética de nuestro parque de viviendas, a través de la rehabilitación integral de edificios y de la integración de fuentes de energía renovable, reduciendo el consumo energético de los hogares, las emisiones de gases de efecto invernadero y fomentando el autoconsumo.

España cuenta con un parque de viviendas construido antes de los ochenta, sin una normativa clara en materia de eficiencia energética, por lo que el potencial de la rehabilitación energética en edificios es enorme, no solo para cumplir con los objetivos medioambientales y de sostenibilidad, sino también en materia de crecimiento económico y generación de empleo.

Para comenzar con los trabajos de rehabilitación energética de tu edificio, antes de nada debes conocer cual es el consumo de tu edificio, mediante un análisis energético del mismo.

Para ello, un técnico realizará un visita al inmueble, examinando las características constructivas del mismo: tipo de fachadas (de fábrica de ladrillo, con aislamiento térmico, sin él, fachada ventilada, ….) , calidades de las carpinterías y los vidrios, orientación del edificio, tipología de las instalaciones para proporcionar calefacción y refrigeración al interior de las viviendas, ….

Una vez realizada la inspección el técnico determinará cual es la actual eficiencia energética del inmueble (clasificación que se mostrará con una escalan de letras de la A hasta la G, siendo “A” la más eficiente y “G” la menos eficiente).

¿Cuáles son las intervenciones que se pueden realizar para mejorar el comportamiento energético del edificio?

Según los resultados del análisis energético y la tipología del edificio, el técnico inspector del inmueble propondrá las intervenciones a realizar para mejor el comportamiento energético del edificio.
De cara a proponer recomendaciones sobre el tipo de intervención a elegir en cada caso, debemos personalizar entre los diferentes componentes de la envolvente térmica:
cerramientos opacos (fachadas y cubiertas, principalmente, aunque también suelos) y hueco
Actuaciones que pueden realizarse para la mejora en la eficiencia energética:

1. Aislamiento térmico del Edificio.
Como se ha mencionado anteriormente, la intervención sobre la envolvente térmica de los edificios es la primera acción necesaria y conlleva una reducción significativa de la demanda energética. Además, la durabilidad y permanencia de este tipo de actuaciones (50 años de media) hace muy necesario un análisis detallado de cada una de las alternativas posibles. De
cara a proponer recomendaciones sobre el tipo de intervención a elegir en cada caso, debemos personalizar entre los diferentes componentes de la envolvente térmica: cerramientos opacos (fachadas y cubiertas, principalmente, aunque también suelos) y huecos.

Cerramientos opacos de la envolvente.

Dependiendo de la edad del edifico, la rehabilitación térmica de la envolvente suele implicar la incorporación de una capa específica para mejorar su aislamiento. La posición relativa de ésta en la sección constructiva dependerá, por una parte, del uso de la edificación, y, en gran medida de la composición original del cerramiento además de las limitaciones que puedan existir desde el punto de vista normativo o constructivo. En todos los casos, las lesiones previas que pudiera haber presentado cada cerramiento deberán haber sido subsanadas con anterioridad a la intervención energética, en especial, las relacionadas con las humedades que puedan afectar a las soluciones propuestas.
Considerando todas estas cuestiones previas las recomendaciones que se han de tener en cuenta serán las siguientes:

Fachadas
Las fachadas es uno de los sistemas constructivos con mayor repercusión en el funcionamiento global de la envolvente, cuyo porcentaje de incidencia global puede llegar a alcanzar el 70-80% del total. Entre las soluciones posibles que se pueden plantear están:

Aislamiento por el exterior
Siempre que sea posible, es la opción más eficaz y, por lo tanto, la recomendada desde el punto de vista térmico, dado que, al disponerse por el exterior de la edificación se minimiza y corrige en gran medida el efecto de los puentes térmicos. Además, no reduce espacio útil vividero en el interior de la edificación y la ejecución se lleva a cabo sin interferir en el funcionamiento del
edificio. Sin embargo, con esta solución, se aumenta la inercia térmica de la envolvente al mantener su masa en el interior, lo que puede tener un efecto deseado o no sobre el funcionamiento de las estancias interiores y, por lo tanto, será un factor para tener en consideración en la toma de decisiones de proyecto. En general, para los edificios de uso permanente, la inercia térmica es un factor favorable porque permite estabilizar la temperatura y preservarla, pero es preciso valorarlo particularmente para aquellos edificios con perfil de uso intermitente o incluso esporádico siendo, comúnmente, favorable si dicho uso está destinado para condiciones de verano.
La solución de aislamiento por el exterior puede preservar la imagen original, con aplacados de ladrillo o con revestimientos continuos que emulen un determinado material, o puede renovarla aportando una nueva imagen exterior no sólo al edificio sino al entorno urbano. En ambos casos, no se recomienda el uso de colores oscuros debido a su mayor absortancia energética y, por ello, al incremento de flujos térmicos, así como la degradación por movimientos de dilatación-contracción que se puedan producir.

En este grupo se pueden considerar los siguientes sistemas:
Sistemas de aislamiento térmico por el exterior (SATE).
Estos sistemas están conformados por una capa de aislamiento adherida y fijada mecánicamente al soporte sobre la que se aplica un mortero específico en varias capas. El aislamiento térmico puede ser, entre otros, de poliestireno expandido, lana mineral (fibra de vidrio o lana de roca) y corcho y fibra de madera. Estos últimos, al ser de origen natural aportan un balance negativo en las emisiones de CO2 y, en el caso del corcho, promociona una industrial agrícola abundante en España. Tanto el corcho, la fibra de madera y la lana mineral presentan la ventaja añadida de su buen comportamiento acústico.

Cubiertas
En cuanto a las cubiertas, el planteamiento de la posición relativa del aislamiento respecto al interior o exterior es similar al indicado en las fachadas. Las soluciones que se pueden adoptar dependerán, por una parte, del tipo de cubierta: inclinadas (tejados) o planas (azoteas), de si
son transitables, pues condicionará su acabado final, así como si son ventiladas o no y de si están en contacto con espacios habitables, en cuanto a las posibilidades de disposición del aislamiento en posiciones intermedias.

Cubiertas Inclinadas
Aislamiento por el exterior: Esta solución implica retirar la capa de cobertura y, en función del estado del tablero, sustituir éste por otro nuevo que podría incorporar, sobre aquél, una capa de aislante (tipo sándwich, de madera o metálico) o incorporar sobre aquél una capa de aislante entre rastreles (de madera o metálicos aislados) donde apoyar y fijar la cobertura.
También existen comercialmente productos que permiten apoyar la cobertura, de forma directa sobre el aislamiento, cuando la pendiente del faldón no es muy acusada. En ambos casos, se recomienda fijar mecánicamente dicha capa de aislamiento además de usar adhesivos/morteros, a no ser que no haya probabilidad de deslizamiento, en cuyo caso, se podría disponer “flotante”. En función de la carga que soporte el aislamiento (si esta es importante, suele utilizarse XPS) o de si éste tiene probabilidad de mojarse (el aislante térmico
podrá ser de celda abierta cuando no se moja) seleccionaremos el material aislante más adecuado a cada caso. En los climas más cálidos puede ser interesante complementar la disposición de aislamiento con una cobertura de color claro o con la aplicación de una pintura térmica que ayude a disminuir las cargas térmicas en verano, aunque será importante tener en consideración el entorno próximo para evitar sobrecargas térmicas y problemas de deslumbramiento sobre los edificios de alrededor.

Cubiertas planas
Las soluciones que se pueden incorporar en cubiertas planas serán similares a las indicadas para las cubiertas inclinadas. En este caso, habrá que prestar especial atención a dos aspectos, en primer lugar, si se trata de cubiertas transitables o de acceso exclusivo para mantenimiento, puesto que condicionará el tipo de acabado y, en consecuencia, la solución del conjunto, pero también si es una cubierta ventilada o sin ventilar. En todos los casos, la opción de aislamiento por el exterior vuelve a ser la más recomendable.
Aislamiento por el exterior: En este caso, convendrá distinguir entre las cubiertas transitables o no transitables, debiendo ser todas ellas no ventiladas. Si fueran transitables, una vez garantizada la impermeabilización, la solución más sencilla es la disposición continua del aislamiento por encima de lo existente sobre la que se coloca un pavimento flotante interponiendo una lámina geotextil adecuada al uso. De forma similar a ésta, es la colocación
de un nuevo solado peraltado y permeable sobre el acabado existente, esto es, las losetas con aislante del tipo XPS en su cara inferior, sin embargo, a diferencia de la anterior, esta solución no permite dar continuidad al aislamiento y la resolución de los encuentros del perímetro es complicada por lo que no es la óptima a incorporar. En ambos casos se trata de cubiertas
invertidas, esto es, aquéllas en la que el aislamiento se dispone sobre la capa impermeable y, por lo tanto, el aislamiento de XPS es el más recomendable debido a su gran resistencia mecánica y su buen comportamiento frente al agua al tratarse de un aislante de celda cerrada.

Los materiales de acabado dependerán de su uso y de la climatología del lugar en el que se encuentre la edificación.

Huecos
Los huecos son unos de los elementos más restrictivos de la envolvente puesto que, al resentar mayor transmitancia térmica que la parte opaca de la misma, condicionan la resistencia térmica global de la envolvente. Su correcto tratamiento será decisivo en el comportamiento energético final del edificio.
En rehabilitación, es común que coexistan, en un mismo edificio, distintos tipos de carpinterías y vidrios, consecuencia de sucesivas intervenciones parciales producidas de manera descoordinada y promovidas con criterios diversos.

2. Mejorar las instalaciones.
Sustitución de instalaciones de generación térmica con combustibles fósiles por generación térmica basada en fuentes de energía renovable. Se incluye la biomasa, la geotermia, la solar térmica, la bomba de calor renovable y la generación eléctrica renovable para autoconsumo.

3. Incorporación de tecnologías de regulación y control.

4. Mejora de la eficiencia energética en la iluminación.

Sea cual sea la mejora que quieras aportar a tu edificio, podrás contar con nuestra ayuda, desde su proyección, hasta la ejecución de la misma.

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